lunes, 27 de febrero de 2012

Trescientos sesenta y cuatro


Jugaba sola en el cañaveral

La tarde hervía
su silencio de chicharras

El pájaro cayó junto a la muñeca
que flotaba en la pileta inflable

La muerte entró al juego
justo a tiempo
para ser el papá



Del libro (en progreso) Maneras de ver morir a un pájaro, de A. Correa. Imagen: Allyson Mellberg

sábado, 25 de febrero de 2012

Trescientos sesenta y tres


Si tuviera que escribirte una carta desde un territorio lejano donde me fui por fuerza mayor o por simple deseo de permanecer, describiría un país de nieve.

Aquí estoy en el centro blanco de un mundo blanco.

Veo a diario el lago y las montañas moviéndose a mi alrededor y marco con huellas un camino en el bosque como me pidió mi padre.

Describiría luego el color de estos frutos sangrientos que asoman en medio de la nieve
(pero no pondría la palabra sangre diría tal vez granate, fosforescentemente rojos,
ardientes) entre ramas peladas y negras.

Al leerla vos sonreirías recordando el sabor de las cerezas.



Foto. A. Correa

Texto del libro (para niños y jóvenes) en construcción: "Si tuviera que escribirte",

martes, 21 de febrero de 2012

Trescientos sesenta y dos



Hubo épocas de fiesta en mi encierro

de celebrar años que empezaban o morían

Correr los muebles, apilar los objetos

dejar un centro vacío



Del proyecto "La habitación", de A. Correa.

domingo, 19 de febrero de 2012

Trescientos sesenta y uno


Ahora mismo dejo tu carta sobre la mesa. Si pudiera decirte, pienso, lo que realmente siento, entonces…

Lleno hileras de puntos suspensivos:  una, dos, tres, diez, cien, doscientas, mil. Hojas y hojas y hojas con esas gotas de tinta alineadas en una marcha incesante de segundos y respiraciones.

Lejos, dijiste.
Lejos, escribo.

Así lo escribo: ......................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................
                                                                                                                                                    

Texto del proyecto "Si tuviera que escribirte", de A. Correa. Foto: Marina Petit de Meurville.

jueves, 16 de febrero de 2012

Trescientos sesenta

no dejo verde ni seco
de lo vivo a lo pintado
hago venir a la madre

pelo manzanas
las sumerjo en caramelo
te alimento

lavo tus hebras una a una

enrizo
entuerto
enmiendo

te reparo

jueves, 9 de febrero de 2012

Trescientos cincuenta y nueve


Expondré mi hígado
en la vidriera


sobre él
mi sensual vesícula verde


desfilaré
(estoy decidida a hacerlo)
con todo lo que tengo debajo:
mis venas repletas de sangre


(sólo por las dudas
llevaré una cabeza de ajo
entre los dientes)


aplaudirán mi carne
le darán vítores y gracias


qué placer incomparable
todos ellos
absortos en la forma
de mis riñones


arrojaré mi cuerpo a los que claman
les donaré todo


mis pupilas
mis uñas
el arco de mis pies


ellos me harán mejor
me harán cientos


con mi pelo podrán tejer
peluquitas de muñecas


y habrá un remate
donde cada cartílago
tendrá un precio de partida


está decidido:
mi piel en lotes
mi vejiga pieza única


simplemente
hoy es uno de esos días
en que no aguanto


tanta
tanta
tanta
inmortalidad





Fotografía: Carina Maguregui

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