Ahora mismo dejo tu carta sobre la mesa. Si
pudiera decirte, pienso, lo que realmente siento, entonces…
Lleno hileras de puntos suspensivos: una, dos, tres, diez, cien, doscientas, mil.
Hojas y hojas y hojas con esas gotas de tinta alineadas en una marcha incesante
de segundos y respiraciones.
Lejos, dijiste.
Lejos, escribo.
Así lo escribo: ......................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................................
Texto del proyecto "Si tuviera que escribirte", de A. Correa. Foto: Marina Petit de Meurville.

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