jueves 1 de diciembre de 2011

Trescientos cincuenta

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Hoy no estaré en mis libros
en el recuerdo de nadie
en la sombra de un atardecer

Hoy no estaré en cestos de ropa
ni en tendederos
ni en los ojos de mis hijos
ni en el desierto

No estaré disponible
ni indisolublemente
ni generosa
ni dispuesta

por más que el amigo a la espera
a la espera la calle
y toda palabra esperando
para explicar el por qué de mi ausencia

Hoy dejé de frecuentar los lugares
que solía

no fui a trabajar
ni al almacén
ni recorrí trayectos acostumbrados

Hasta las cero horas
de este 2 de octubre de 2009
no estoy ni estaré

Haré de cuenta que no he nacido
ni he permanecido
ni siquiera horadé una remota piedra
en el seno de un templo azteca

hoy un enorme paréntesis
se ha abierto y se ha cerrado
sobre mi modesta historia terrenal

y el tiempo y el espacio
la tierra y el agua
la sangre y el sueño
y la nada
se han dado cita para tragarme

Simplemente he desnacido por un día
como si nunca nada ni nadie
me hubiese dado a luz

Y cuando regrese mañana
al igual que quien vuelve de la muerte

no seré ya la misma

algo en mí se seguirá apartando
de esa costumbre adquirida
de despertarme cada día
del mismo lado


Poema escrito en las vísperas del 3 de octubre de 2009.

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