A veces no son hermanos
son padres
los que se incendian por dentro
queridas momias desenterradas
del corazón de un día agitado
o hijos
que quedaron atrapados en incendios musicales
Los llevamos toda la vida
como fósiles de carbón animal
mudándolos de casa en casa
de país en país
en vitrinas ignífugas
con certificados de exportación patrimonial
Son joyas lacerantes de un museo íntimo
Con ellos a cuestas
nunca dejaremos de preguntarnos
por el origen de todo fuego

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