Para Julia Magistratti y Camilo Miquel que, sin dudas, sumarán palabras al mundo.
Hay otra forma de vivir el lenguaje. De saborearlo haciéndolo tangible, ajustando las sílabas a lo que nombran. Alguna vez lo supimos.
Apapillo: un color que está en los días de Lauti cuando sale el sol.
Terrol: Estado del alma que se pone de manifiesto en la oscuridad, ese vacío quieto donde Nico escucha respirar a la muerte.
Carme: Alimento muy perecedero, rodeado de grasa.
Patapata: Ser que Renata ubica del lado de la música porque la hace bailar, aún cuando no sepa todavía que se trata de un invento creado para ahuyentar pájaros.
Trofesor: Persona que cree saber algo que otros también saben o terminarán sabiendo, tarde o temprano.
Satispecho: Dícese de un estado al borde del colapso, cuando la panza de Fran está llena y la comida le llega hasta el pecho.
Pepis: Seres imaginarios que cubren los pies de Maru y la llevan a andar por el mundo, desinteresadamente.
Cheche: Remanso líquido que todo lo cura.
Extractos de un posible “Diccionario de este lado del Mundo”.

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