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Bitácora
lunes, 29 de diciembre de 2008
ciento cincuenta y ocho
domingo, 28 de diciembre de 2008
ciento cincuenta y siete
que en vos se haga luz tu sombra
que las penas se deslicen por un tobogán aceitado hacia la arena y allí se vuelvan caracoles de mar
que lo aprendido sedimente en una nueva era arqueológica sobre la que tus hijos jueguen rayuela
que te sorprenda lo que atesorás
que encuentres las puertas para salir y entrar a lo que te espera
que tengas la habilidad para mirar todo lo que te rodea como si recién volvieras de la noche
que te detengas en el vuelo y en el reptar de la tierra, en el olor de la tormenta y el ciclo de los atardeceres
que te conformes con la historia que llevas escrita, pero no tanto como para matar al deseo, esa ensoñación hecha carne
que "al menos una hora al día seas infeliz a la manera de los hombres libres", como escribió alguna vez Primo Levi
y que todo lo que signifique un Año Nuevo para vos, se despliegue en el tiempo y el espacio para darte aliento
A todos los visitantes de este blog
viernes, 19 de diciembre de 2008
ciento cincuenta y seis
jueves, 18 de diciembre de 2008
ciento cincuenta y cinco
de lo vivo a lo pintado
hago venir a la madre
pelo manzanas
las sumerjo en caramelo
te alimento
lavo tus hebras una a una
enrizo
entuerto
enmiendo
te reparo
domingo, 14 de diciembre de 2008
ciento cincuenta y cuatro
ese disolverme en lo abierto
fue un dolor solo comparable
a la última noche
hubo una canción olvidada
y cuando quise entonarla
un siglo después
había perdido la voz
jueves, 11 de diciembre de 2008
ciento cincuenta y tres
pocos y precisos inmortales
Pilares fundamentales de un puente sobre un río turbulento
Ellos me acunan cuando me hago niña o cuando la vejez me sorprende en extremo
Son estoicos y están siempre a mano cuando los necesito
Y no se quejan: esa es la mayor virtud de la que hacen gala
En líneas generales, nos llevamos bien en esta convivencia que yo impongo:
somos siameses de miradas y solo en escasas oportunidades adherimos a la guerra del otro
No es la mía vocación de taxidermista,
mis inmortales no son seres embalsamados a quienes reúno para besar en las Navidades
Nada de eso. Son para mí tan necesarios como el aire entre las palabras
o como decir esto y decir aquello
Cada tanto debo atender sus exigencias.
Uno me pide que cuide su huerta en el pueblo blanco
y aunque sé que ha sido ganada por el dominio exterminador de las hormigas,
callo (no quiero perturbar su ensoñación con esta bofetada de inútil realidad)
Otro insiste con que encontraré el secreto de lo perdurable
escuchando el lenguaje acuoso de los peces
y aunque me detengo al borde de la pecera y finjo oir una canción
no logro entender de qué me habla
No me engaño:
sin mi voz, mis modestos inmortales estarían muertos
Por eso sospecho que se aprovechan de mi vocación de médium
y que los días de nuestra relación están contados
pero para qué preocuparlos desde ahora, me digo...
Y juntos vemos este nuevo atardecer al borde del mundo
miércoles, 10 de diciembre de 2008
ciento cincuenta y dos
al atardecer del cerro
sin descanso
no cesa
ni ceja
la palabra es ese perro buldog
roído por el mal de la melancolía
envenenado y abierto
por el vértice de una estrella
lejos de ser guardián
nos va comiendo vivos
se queda el perro
con los dientes llenos de nosotros
en retacitos o hilachas
se queda dormido
miércoles, 3 de diciembre de 2008
ciento cincuenta y uno
Mi mano derecha se cierra
en caracol sobre la lapicera
el índice se enrosca
y el anular
soporta toda la fuerza de mi puño
se eleva apenas mi mano
se descontrola y corre
me aventuro
al movimiento y la música
me desboco soy un caballo herido
un buzo dentro de una cápsula oxigenada
al borde de la asfixia
me amarro y me suelto
me deshago
transito las líneas suaves de los renglones
con la desesperación de un hambriento
en medio de un banquete
algo me apura
y sé que siempre
algo se escapa
estoy corriendo detrás de una liebre
internándome con toda prisa
en la más cerrada de las noches
Quiero dedicarle esta entrada a mi amiga Patricia Damiano gran creadora de mundos propios y de universos compartidos. Hoy, día de su cumpleaños, es también el día en que un colibrí hizo su hogar en mi mano.
martes, 2 de diciembre de 2008
ciento cincuenta
lunes, 1 de diciembre de 2008
ciento cuarenta y nueve
del horizonte, el espacio que busca abrirme un centro
del silencio, lo que desnuda
de la lluvia, la certeza de su fin
de los árboles, la insaciable danza de los días
de las cenizas, saber el sitio en el que yaces
de la poesía, los sobrevivientes: un sol negro erguido sobre un bosque en llamas
del pasado, el certero universo que construyó mi olvido
de todo lo que abisma, tus ojos
del cielo, las alas
un pájaro final
del libro "Donde olvido mi nombre", de A. Correa, Alción 2005.
